¿Por qué optar por el desarrollo regenerativo en lugar del desarrollo sostenible?
El término desarrollo sostenible surgió por primera vez a mediados del siglo XX como respuesta a los retos sociales y medioambientales provocados por la industrialización de la posguerra (Bonnedahl, Heikkurinen y Paavola, 2022).
Tras la adopción del Acuerdo de París en 2015 y el establecimiento por parte de las Naciones Unidas de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el concepto de sostenibilidad ganó un importante reconocimiento y protagonismo a nivel mundial.
A pesar de estos esfuerzos, persisten los retos medioambientales y sociales. Como resultado, ha surgido un nuevo enfoque: la gestión regenerativa. Este texto examina por qué la gestión regenerativa puede ofrecer una alternativa más eficaz y transformadora que la gestión sostenible tradicional.
Como diferenciar entre los dos sistemas?
Para comprender por qué se considera que la gestión regenerativa es más eficaz, es necesario examinar los enfoques sostenibles y regenerativos.
El desarrollo sostenible se centra principalmente en el equilibrio, la reducción de daños y la eficiencia (Harris, 2001). Por lo general, solo reacciona cuando surge un problema y se limita a cumplir las normas para evitar daños, en lugar de intentar mejorar las cosas desde el principio. La sostenibilidad consiste en utilizar los recursos de forma inteligente, pero opera principalmente dentro de los sistemas ya existentes. Por ello, a menudo responde a la presión de las leyes o la sociedad, en lugar de construir activamente relaciones sólidas y duraderas entre las personas y la naturaleza. En un bosque, por ejemplo, la sostenibilidad implica talar menos árboles, plantar algunos nuevos y cumplir las normas para evitar daños importantes. El objetivo es reducir el daño y mantener el funcionamiento del sistema, pero no se busca que este sea más saludable.
El desarrollo regenerativo consiste en ayudar a la naturaleza y a las comunidades a sanar, crecer y fortalecerse con el tiempo. Demuestra que las personas y la naturaleza dependemos unas de otras y formamos parte del mismo sistema. En lugar de limitarse a solucionar pequeños problemas de los sistemas actuales, la regeneración intenta cambiarlos trabajando con la naturaleza y no en su contra. Esto se observa en una agricultura que mejora el suelo, en el reciclaje de materiales de forma circular y en la construcción de lugares que favorecen la vida.
El objetivo principal de la regeneración es ayudar a la naturaleza y a las comunidades a crecer y prosperar, no solo a sobrevivir. (Yunibandhu y Hallinger, 2025). Siguiendo con el ejemplo del bosque, la regeneración implica mejorar la calidad del suelo, plantar diferentes tipos de árboles, recuperar animales y ayudar al bosque a crecer más fuerte que antes.
En lugar de limitarse a mantener el equilibrio, el desarrollo regenerativo trabaja con los procesos naturales para restaurar y renovar los sistemas, con el objetivo de crear condiciones en las que los ecosistemas y las comunidades puedan prosperar en lugar de simplemente sobrevivir.
Un elemento central del desarrollo regenerativo es la mentalidad regenerativa, que consta de cinco cualidades fundamentales: holismo, mutualismo, diversidad, reflexividad y agencia (Buckton, 2023).
El holismo se da cuando una empresa analiza cómo sus acciones afectan a las personas, la naturaleza y la comunidad local en su conjunto, y no por separado (Margulis y René Fester, 1991). Por ejemplo, al construir una fábrica, se tiene en cuenta la salud de los trabajadores, los ríos cercanos, los animales y la ciudad, y no solo los beneficios.
El mutualismo se centra en fomentar relaciones que generen beneficios compartidos. Por ejemplo, las empresas colaboran con los agricultores locales, a quienes pagan de forma justa, mientras que los agricultores cultivan alimentos de manera que protegen la tierra. Ambas partes se benefician: los agricultores se ganan la vida y las empresas obtienen productos saludables.
La diversidad valora las múltiples perspectivas, capacidades y formas de conocimiento. Un equipo está compuesto por personas de diferentes edades, culturas, habilidades e ideas. Al pensar de manera diferente, se les ocurren soluciones mejores y más creativas.
La reflexividad hace hincapié en el aprendizaje continuo, la conciencia de uno mismo y la adaptación.
La agencia se refiere a empoderar a las personas y organizaciones para que actúen de manera intencionada en apoyo de resultados regenerativos. Por ejemplo, una empresa se da cuenta de que uno de sus productos genera residuos. En lugar de ignorarlo, aprende del error y cambia la forma en que se fabrica el producto (Buckton, 2023).
La regeneración comienza por detectar y comprender los puntos débiles de la organización. A partir de ahí, se puede aclarar la dirección estratégica e identificar escenarios en los que pequeños pasos intencionados, que requieren un esfuerzo limitado, pueden empezar a hacer avanzar el sistema. Estos experimentos pueden prosperar, aportando nueva vitalidad y energía a la organización, o revelar nuevos síntomas que ofrezcan un mayor aprendizaje. En el primer caso, fomentan la coevolución y contribuyen directamente a la regeneración de la organización.
En entornos de alta exigencia, los resultados dependen de la capacidad de una organización para adaptarse, renovarse y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo.
Gaudere Strategia Viva ayuda a las organizaciones a dar sus primeros pasos hacia la regeneración, transformando los retos en oportunidades de evolución.
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Fuentes
Bonnedahl, K. J., Heikkurinen, P., & Paavola, J. (2022). Strongly sustainable development goals: Overcoming distances constraining responsible action. Environmental Science & Policy, 129, 150–158. https://doi.org/10.1016/j.envsci.2022.01.004
Buckton, S. J., Carberry, M., Eker, S., Muilwijk, H., & Roeffen, B. (2023). The Regenerative Lens: A conceptual framework for regenerative social-ecological systems. One Earth. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2023.06.006
Harris, J. M., Wise, T. A., Gallagher, K. P., & Goodwin, N. R. (Eds.). (2001). A survey of sustainable development: Social and economic dimensions. Island Press.
Margulis, L., & Fester, R. (Eds.). (1991). Symbiosis as a source of evolutionary innovation: Speciation and morphogenesis. MIT Press.
Yunibandhu, R., & Hallinger, P. (2025). From sustainability to regeneration: Mapping the conceptual foundations and future directions of regenerative development. Sustainable Development. https://doi.org/10.1002/sd.70112