¿Y si el problema no fuera el mensaje, sino lo que todavía no aprendimos como comunicadores?

Comunicar en tiempos de ruido y miedo

Regeneración, comunidad y conciencia como claves para las organizaciones

Vivimos un momento histórico marcado por el caos informativo, la polarización y una sobreproducción constante de contenidos. Redes sociales inundadas de desinformación, bots y mensajes generados por inteligencia artificial compiten por nuestra atención, mientras el discurso del miedo y del odio gana terreno. En este contexto, comunicar se ha vuelto más difícil, pero también más importante que nunca.

Conversando con Evandro Oliveira, Fundador de Gaudere, surge una idea central: la comunicación efectiva no empieza con el mensaje, sino con el sueño.

Evandro combina más de 20 años de experiencia global en estrategia, sostenibilidad y cultura organizacional. En esta entrevista, comparte ideas prácticas, preguntas incómodas y caminos posibles para que organizaciones de todos los sectores avancen hacia modelos más humanos y regenerativos.

Toda organización —especialmente las organizaciones sociales— necesita preguntarse primero cuál es el futuro que quiere inspirar.

¿Qué mundo distinto imagina?

¿Qué impacto real quiere generar para que las personas puedan vivir mejor?

Del mensaje a la invitación

Según Evandro, comunicar no debería ser una tarea más dentro de una lógica de rendimiento constante, sino una invitación. Una invitación a participar, a sentirse parte, a hacer —desde donde cada persona está— una acción concreta, posible y significativa. No se trata de prometer soluciones totales, sino de activar pequeñas contribuciones que, juntas, generan cambios sistémicos.

Aquí aparece el concepto de regeneración: volver a conectar con lo esencial. Con las relaciones humanas, con la comunidad, con la naturaleza. La regeneración parte de una premisa sencilla pero profunda: no estamos separados del entorno; somos parte de él. Recuperar esa conciencia no solo orienta la acción, sino que también transforma la manera de comunicar.

Estados de conciencia y comunidades vivas

Otro punto clave es comprender que las personas no escuchan ni actúan todas desde el mismo lugar. Muchas viven hoy en un estado de conciencia de supervivencia, agotadas por una policrisis permanente donde se sale de una crisis solo para entrar en la siguiente. Desde ahí, el miedo se vuelve una emoción dominante y fácilmente manipulable.

Frente a esto, la propuesta no es contrarrestar miedo con más miedo, sino crear comunidad. El contacto humano —especialmente el presencial—, los vínculos afectivos y el sentido de pertenencia funcionan como un verdadero antídoto frente a la desinformación y la ansiedad colectiva. Cuando las personas se sienten acompañadas, recuperan esperanza, capacidad de discernimiento y poder de acción.

Más allá de los modelos lineales

Las organizaciones, incluidas las empresas, también están atravesando este límite. Los modelos lineales de planificación y gestión ya no funcionan en sistemas complejos e inciertos. Por eso, cada vez más actores están explorando marcos regenerativos, que ponen en el centro el bienestar humano, el respeto por los ciclos, la ética en la toma de decisiones y la sostenibilidad real —no solo ambiental, sino también social y organizacional.

En este contexto emerge el activismo corporativo, no como una estrategia de marketing, sino como una respuesta a una presión múltiple: trabajadores que no quieren seguir operando en sistemas basados en miedo y competencia, consumidores más conscientes y un planeta que muestra límites claros. Sin caer en la ingenuidad ni ignorar los riesgos del greenwashing, reconocer e incentivar los pasos genuinos hacia el cambio es parte del proceso.

Regenerar también es recordar

Mirar al pasado ayuda a imaginar el futuro. Las comunidades migrantes, los barrios, las asociaciones y los movimientos sociales del pasado muestran que, incluso en contextos de pobreza material, la riqueza comunitaria generaba soluciones, sentido y calidad de vida. Recuperar esos patrones —no para copiarlos, sino para reinterpretarlos— es también una forma de regeneración.

En definitiva, comunicar hoy implica bajar el ruido, elevar la conciencia y volver a lo humano. Crear espacios de encuentro, cultivar comunidades vivas y anclar los mensajes en sueños compartidos puede no ser el camino más rápido, pero sí el más profundo y duradero.

Porque, como plantea Evandro, no se trata de hacerlo todo perfecto, sino de empezar. De aportar una gota. Y luego otra. Hasta que, colectivamente, el color del océano empiece a cambiar.

Te invitamos a ver la entrevista completa aquí.

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El ritmo al que avanza el espacio de trabajo actual es vertiginoso y los líderes no pueden seguirle el ritmo.